Protección solar para bebés y niños

¿Cómo evitar las quemaduras solares a los bebés?

A pesar de que el bronceado está relacionado con una buena salud, el sol puede provocar dos tipos de trastornos en la piel, unos visibles y otros invisibles. Los visibles son las quemaduras, que producen eritema o enrojecimiento de la piel, molestias y dolor en algunos casos, cuando se llegan a formar ampollas. Las consecuencias invisibles están causadas por alteraciones en el genoma, ya que los rayos UVB son absorbidos por el ADN, y cuando la exposición solar es excesiva las células anormales proliferan y forman carcinomas y melanoma.

Según estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), cada año se producen en todo el mundo más de 2 millones de cánceres de piel distintos del melanoma y 200.000 melanomas malignos. Las personas de piel clara tienen más riesgo de sufrir cáncer de piel por la ausencia relativa de pigmentación de la piel.

Según distintos estudios clínicos, utilizar un fotoprotector  durante los primeros 18 años de vida puede reducir hasta un 78 por ciento el riesgo de cáncer cutáneo.

 

Bebés menores de un año: lejos del sol

La piel de los bebés es más fina que la de los adultos y produce mucha menos melanina. Extrema las precauciones frente al sol si tienes un bebé lactante. Más de 10 minutos de exposición directa bajo los fuertes rayos solares de las horas centrales del día, ya es suficiente tiempo para causar daño a un recién nacido.

1. Lejos del sol. Los lactantes de menos de 6 meses de edad deben estar siempre a la sombra y no deben exponerse a la luz del sol directa. Protege a tu bebé del sol bajo la sombra de una sombrilla, un árbol o un toldo, y llévale siempre vestido, con gorro y sombrilla personal. Tener en cuenta que la sombra, por si sola, no es una protección suficiente, sobre todo, si estás en un lugar donde la radiación solar se refleja como la nieve o la arena de la playa. Toma medidas "extra" de protección para tu bebé.

2. Fuera de la playa y de la piscina. Evita llevar a tu bebé a la playa y a la piscina en las horas centrales del día. Los bebés no deben estar en estos lugares donde la radiación solar es muy intensa ni siquiera a la sombra.

3. Quemaduras bajo vigilancia médica. Las quemaduras solares en bebés lactantes siempre deben ser valoradas por el pediatra.

4. Los bebés de menos de 6 meses de edad deben usar un protector  de línea especial para bebés. Evita aplicarlo por las manos porque podría chupar la crema.

5. Ropa ligera de manga larga. Viste a tu bebé con ropa confortable, de colores claros y que cubra amplias superficies corporales. Los pantalones largos y las camisetas de manga larga son las más recomendables. El tejido debe ser de algodón o resistente a las radiaciones solares. Protege su cabeza y su cara con gorros de ala ancha

 

Proteger a tu bebé del calor, mantenerle fresco e hidratado tanto en casa como al aire libre, y alejarle del sol directo son algunas de las principales recomendaciones para disfrutar de un verano sin riesgos con tu hijo.

La luz del sol es fuente de vida para nuestros hijos, ya que, entre otras cosas, permite que nuestro cuerpo fabrique vitamina D. Un paseo diario con la debida protección no sólo es placentero, sino beneficioso para su salud, pero con los bebés debemos ser especialmente cuidadosos, ya que los rayos del sol pueden provocarles irritaciones, deshidratación o quemaduras.

 

Fuente: http://www.guiainfantil.com/

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