Origen del Día del Amigo

Creo en Ti

Creo en tu sonrisa, ventana abierta de tu ser.
Creo en tu mirada, espejo de tu honestidad.
Creo en tus lágrimas, signo del compartir alegrías o tristezas.
Creo en tu mano siempre extendida para dar o recibir.
Creo en tu brazo, acogida sincera de tu corazón.
Creo en tu palabra, expresión de lo que quieres y esperas.
Creo en ti, así, simplemente, en la elocuencia del silencio.
E. Oshiro

¿Cómo se hace un amigo? ¿Dónde se lo encuentra? Enrique Febbraro, creador del Día del Amigo, comentaba que en cualquier parte: en el bar, en la oficina, en otra ciudad, en aquel país, a la vuelta de la esquina, a través de Internet, viajando, entre los animales y las plantas, o en el mundo de las ideas. Sólo hace falta alguna disposición a amar, a escuchar, a comprender, a abrirse al otro, a dar, a sentir placer de compartir su dicha y de acompañarlo en su pena.
¿Cómo se conoce al amigo? "Es fácil porque no se lo ve, se lo siente", decía Febbraro. También apuntaba "Mi amigo es mi maestro, mi discípulo y mi condiscípulo. El me enseña, yo le enseño.

El creador de esta fiesta fue el profesor de filosofía, músico y odontólogo argentino Enrique Febbraro. El 20 de julio de 1969, apenas Neil Armstrong puso su pie izquierdo en la Luna, Febbraro se sentó a escribir mil cartas (obtuvo 700 respuestas) a más de cien países para instaurar aquella fecha como el día internacional de la amistad, ya que por primera vez en la historia la especie humana estaba unida.

Al cabo de una década, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires le dio marco legal a la celebración, por Decreto 235/79; y con el tiempo, la fiesta se extendió a Latinoamérica y al resto del mundo. Actualmente, el Día del Amigo se celebra en más de cien países.

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