Importancia de la actividad física para un corazón sano

Por el Dr Fabio Mennitte Cardiólogo.

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) constituyen el principal problema de salud en los países desarrollados. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 17 millones de personas mueren anualmente por ECV. Observado a la humanidad desde un punto de vista antropológico, la cultura es la matriz de los hábitos y las costumbres de las personas y comunidades en todas sus dimensiones: desde la alimentación a la actividad física, el deporte o la vestimenta. El largo camino de la evolución nos ha proporcionado la anatomía y fisiología que tenemos hoy, y que es casi la misma desde hace más de 10.000 años, cuando éramos mayoritariamente cazadores-recolectores. Los avances tecnológicos han provocado una disminución del esfuerzo físico en tareas habituales (esto es, transporte, tareas de hogar, comunicación, tareas laborales, actividades durante el tiempo libre), lo que coincide con un aumento en la prevalencia de obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares en países desarrollados y en vías de desarrollo. Justamente para el tratamiento y prevención de estas enfermedades los profesionales de la salud comienzan a aconsejar realizar actividad física. Gran cantidad de estudios en los últimos 50 años dan cuenta de una relación directa entre falta de ejercicio y enfermedades crónicas sobre todo las degenerativas (Diabetes (DBT), hipertensión arterial (HTA), enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular, osteoporosis) La OMS estima ¾ de toda la mortalidad por enfermedad cardiovascular (ECV) puede ser prevenida con adecuados cambios en estilo de vida. La ECV está fuertemente conectada con el estilo de vida (costumbres), especialmente el uso del tabaco, malos hábitos dietarios, inactividad física, y stress psicosocial. La actividad física o ejercicio regularmente está relacionada con una reducción del riesgo fatal y no fatal de eventos coronarios en individuos saludables, en sujetos con factor de riesgo para enfermedad coronaria, y en pacientes cardiópatas (ya tienen enfermedad cardiaca) en un amplio rango de edad. Un estilo de vida sedentario es uno de los mayores factores de riesgo para enfermedad cardiovascular (ECV).
 
La práctica de actividad física y ejercicio aeróbico son sugeridos por las guías como una muy importante herramienta no farmacológica para la prevención primaria y secundaria. En personas saludables con niveles crecientes de actividad física y aptitud cardio respiratoria se asocia con una reducción significativa (20-30%) en el riesgo de todas las causas de mortalidad cardiovascular (dosis-respuesta). La evidencia sugiere que el riesgo de morir continua disminuyendo con el aumento de la actividad física y la aptitud cardio respiratoria. Esto parece ser cierto tanto en hombres como mujeres, y en una amplia gama de edades desde la infancia hasta la vejez. El balance entre riesgos y beneficios de la práctica de actividad física es claramente favorable a los beneficios, sobre todo cuando la práctica es regular, aunque parece que hay un umbral de gasto energético semanal mínimo para disminuir el riesgo cardiovascular. Está demostrado que la actividad física practicada con regularidad reduce el riesgo de: cardiopatías coronarias, accidentes cerebrovasculares, diabetes de tipo II, hipertensión arterial, cáncer de colon, cáncer de mama, depresión y mejora entre otras cosas el equilibrio energético y el control del peso. En consecuencia, el ejercicio debe ser considerado como la piedra angular en la que deben basarse las modificaciones del estilo de vida para la prevención de la enfermedad cardiovascular (Rev Esp Cardiol. 2008;61(5):514-28).

 

Fuente: Federación Argentina de Cardiología

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