HIDRATACIÓN DE LA PIEL: ¡EL AGUA ES VIDA!

La piel limita nuestro cuerpo del exterior y desempeña funciones protectoras. Para que dichas funciones puedan desarrollarse eficazmente, es esencial que la piel esté debidamente hidratada. Una hidratación cutánea adecuada es la mejor prevención para mantener la piel joven y retrasar el envejecimiento cutáneo.
La piel para manifestarse bonita necesita tener su parámetro de hidratación optimizado. Para retener el agua, la piel se sirve de 2 mecanismos:
- El "factor natural de hidratación”, que son sustancias procedentes del sudor que captan la humedad del ambiente, manteniendo así el equilibrio natural de la piel.
- El “manto hidrolipídico", de la piel formado por una mezcla de  lípidos segregados por las glándulas sebáceas y el sudor secretado por las glándulas sudoríparas. El sebo retiene el agua en nuestra piel, la pérdida o alteración del equilibrio de esta película, es la causa más común de piel deshidratada. El manto hidrolipídico actúa como una película protectora.

La deshidratación es una disminución del contenido de agua en la piel. Entre los factores que intervienen en la deshidratación de la piel vamos a mencionar, la edad, la genética, los cambios bruscos de temperatura, los tratamientos cosméticos inapropiados y los factores climáticos extremos. Clasificaremos los factores que intervienen en la deshidratación de la piel en 2 grupos:
- Factores extrínsecos: de tipo medioambiental  como radiaciones UV, viento, climas fríos y secos, etc. La exposición prolongada a calefactores, y aires acondicionados ocasionan una evaporación del agua de nuestra piel. El uso de productos químicos agresivos e irritantes como  detergentes o contactos prolongados con el agua, afectan directamente a la calidad del manto hidrolipídico y condicionan su capacidad protectora.
- Factores intrínsecos: Motivados por alteraciones metabólicas o de tipo hormonal, ciertos medicamentos, diuréticos, determinadas patologías cutáneas o, sencillamente a causa del envejecimiento paulatino de la piel.

Una piel que no posee el nivel óptimo de agua o no es capaz de retenerla presenta un grado de vulnerabilidad al medio tal que la predispone a un envejecimiento prematuro. Una piel deshidratada presenta un aspecto cuarteado de la superficie cutánea. Cuando la piel está deshidratada se descama y se agrieta, se vuelve áspera, pierde toda su flexibilidad y se tensa generando sensaciones desagradables de tirantez,  e inclusive picor.
El agua es la base primordial de gran cantidad de los procesos metabólicos y  fisiológicos que se dan en el cuerpo humano. El agua es un embellecedor natural. 
Un cuerpo sano esta compuesto por un 80% de agua. Mantener el agua en el organismo no es una tarea fácil para nosotros por ello es muy necesario el aporte interno y externo de este elemento esencial.
La piel que está continuamente expuesta al medio ambiente está mas predispuesta a la deshidratación y por tanto es más vulnerable a los efectos del envejecimiento. Rostro, cuello, escote y manos son zonas con piel fina y a la vez están continuamente expuestas, por lo que cosméticamente hemos de prestarlas una especial atención.

LA HIDRATACIÓN COMO CAMINO HACIA LA JUVENTUD
La hidratación es un gesto cosmético básico y necesario que no debe obviarse nunca, debido a que cuando las reservas hídricas son insuficientes la epidermis comienza a mostrar una merma de su juventud y belleza. La deshidratación se manifiesta en la piel cuando el nivel de agua en la capa córnea (capa más externa de la piel) se sitúa por debajo del 10 %, cuando esto sucede la piel pierde elasticidad, luminosidad, y belleza, la sensación que tenemos con frecuencia es de tirantez e incomodidad.  Para que la piel se manifieste joven y bonita lo ideal sería tener un parámetro de agua de al menos del 20% en la capa córnea. Cuando nuestra piel presenta dicho parámetro está hidratada, y  se torna sana, luminosa, y elástica,  por ello es importante hidratarnos tanto por dentro como por fuera.
Hay que hidratar la piel tanto desde el exterior como desde el interior. Desde el exterior se hará con el uso de cremas hidratantes adecuadas que nos ayuden a incrementar los valores de agua en la piel.  Y desde el interior se hará con el hábito de beber un mínimo de 2 litros de agua al día.
Para mantener la piel sana y jóven hemos de recurrir a un producto cosmético hidratante, no podemos privar a la piel de este gesto cosmético tan elemental.
Durante el día el gesto cosmético de la hidratación es necesario porque nos enfrentamos a un medio externo que interviene continuamente en la pérdida de  agua. Debemos proveer a nuestra piel de reservas hídricas suficientes para equilibrar el manto hidrolipidico y  que cumpla así adecuadamente con su función de protección.
Previo a la hidratación siempre hay que llevar a cabo una limpieza adecuada de la piel, pues es esencial de cara a la consecución de cualquier resultado estético  que busquemos mediante la cosmética. Si la piel no está completamente limpia, de poco nos servirá el tratamiento que pongamos sobre ella.
La limpieza y la hidratación han de ser siempre una constante en nuestro protocolo cosmético.
Los cosméticos hidratantes han de gozar de gran riqueza en activos humectantes, han de aportar  humedad durante tiempo prolongado para permitir proteger a la piel de su tendencia a deteriorarse por las agresiones medioambientales.
La textura que escogeremos va a estar determinada por nuestro tipo de piel, una piel seca buscará texturas enriquecidas mientras que una piel mixta o grasa buscará texturas ligeras.
Para saber que estamos cumpliendo adecuadamente con nuestro objetivo de mantener la piel hidratada, la sensación que hemos de experimentar es la de tener una sensación confortable, en cuanto  al aspecto de una piel hidratada, debe ser de apariencia sana y ha de gozar de luminosidad, y en cuanto al tacto, ha de ser siempre suave. Estas tres premisas de sensación, aspecto y tacto se han de cumplir durante todo el día. Si a lo largo del día vamos perdiendo la sensación de confort, quizás debemos plantearnos ir hacía una hidratante de textura más enriquecida. 
Seguí nuestros consejos de hidratación en tu piel y en menos de 15 días notarás la diferencia! 

FUENTE: MY BEAUTYPEDIA

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