El mejor papá del mundo

No se necesitan grandes regalos ni hazañas para ser el mejor papá del mundo. Solo hace falta ver la mirada de los hijos y encontrar ese amor tan grande ganado a base de presencia, momentos compartidos y mucho amor.

El mejor papá del mundo es aquel que está presente y crece mientras acompaña a sus hijos en su propio crecimiento.

El mejor papá del mundo no es aquel que no ha cometido errores y no tiene dudas en la crianza de sus hijos y tampoco es aquel que da los mejores regalos o suplanta con cosas materiales el tiempo perdido.

El mejor papá del mundo es el que cada uno tenemos a nuestro lado, que se esfuerza cada día por dar lo mejor de sí mismo para que su familia tenga todo pero sobre todo demuestra su amor de maneras que nunca lo podrías imaginar.

El mejor papá del mundo es aquel que permite que sus hijos llenen su vida y la cambien aunque en el proceso se mueran de miedo. Es aquel que comparte las rutinas diarias y busca hacerlas diferentes, aquel que quiera hablar y busca la manera de compartir lo que siente y lo que piensa con sus hijos.

El mejor papá del mundo es aquel que disfruta jugar con sus hijos, comparte un partido de futbol o una ida al cine. Es aquel que se permite ser niño otra vez aunque su infancia haya sido difícil y disfruta con la ilusión, inocencia y amor de su hijo.

El mejor papá del mundo es aquel que de manera callada se levanta a cuidar a su hijo cuando está enfermo o lo siente triste, acompaña a su hijo en la rutina diaria y le duele cuando por viajes o circunstancias familiares no puede convivir con él como le gustaría.

El mejor papá del mundo es amor traducido en miradas, abrazos, complicidad y momentos compartidos juntos.

Autora: Susana Silva

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