Consejos a viajeros para prevenir la hepatitis

El riesgo de contraer una hepatitis vírica aumenta si nos desplazamos a ciertas zonas de países en vías de desarrollo, donde las condiciones higiénicas y sanitarias sean deficientes, pero es importante tener en cuenta que esta enfermedad infecciosa también puede esconderse tras la fachada de un hotel de lujo. Antes de viajar, por lo tanto, es conveniente tomar una serie de precauciones que disminuyan en lo posible los riesgos, ya que en el caso de la hepatitis producida por los virus B y C, la enfermedad puede volverse crónica y desembocar en patologías tan graves como la cirrosis y el cáncer de hígado.
La hepatitis A, por su parte, aunque es más leve (salvo en los casos raros en que provoca un fallo hepático fulminante) y no se cronifica, es una enfermedad endémica en algunas zonas del planeta. Se consideran países de riesgo: todos los de África, Asia y Oriente Medio, América Central y Caribe, el Este de Europa, y las islas del Pacífico a excepción de Australia.
A continuación te damos una serie de consejos para tener en cuenta:

- Vacunate
Aunque la vacuna de la hepatitis C todavía no está lista, sí están disponibles las vacunas contra los virus A y B. Antes de viajar a países donde la hepatitis A es endémica se recomienda la vacunación idealmente al menos cuatro semanas antes del viaje. Sin embargo, si el viaje es inesperado, actualmente se considera que una sola dosis de vacuna sigue siendo eficaz aunque se ponga el mismo día del inicio del viaje. La segunda dosis se administrará entre 6 y 12 meses después, para conseguir inmunidad duradera.
Actualmente la vacuna contra la hepatitis B está indicada en todos los bebés, pero la mayoría de los adultos no están vacunados, por lo que debés informarte al respecto si tenés pensado viajar a países con gran incidencia de la enfermedad, sobre todo si la estancia va a prolongarse, o el viaje implica el contacto estrecho con la población. La vacuna tiene una eficacia del 90% en adultos y adolescentes, se alcanzan niveles protectores a las dos semanas de la 2ª dosis, y el efecto dura al menos 10 años.

- Informate sobre tu lugar de destino
Antes de salir, siempre es conveniente conocer las características del país y, especialmente, de las zonas específicas que vas a recorrer; no solo para saber de antemano si se trata de áreas endémicas para ciertas enfermedades, sino también para averiguar los recursos sanitarios con los que podés contar en caso de contraer cualquier infección o sufrir un accidente como, por ejemplo, la mordedura de un animal o una herida con material susceptible de estar contaminado.

- Extremá la higiene
Especialmente en las manos. Lavarse las manos frecuentemente y secarlas con pañuelos o toallas de papel de un solo uso, sobre todo después de ir al baño, es una medida que debés seguir siempre, incluso aunque no viajes. El virus de la hepatitis A se transmite a través de alimentos o bebidas previamente contaminados con materia fecal, y también por un estrecho contacto con personas infectadas, favorecido por situaciones de hacinamiento y poca higiene.
Si no tenés más remedio que usar un baño cuya limpieza deje mucho que desear, evitá tocar la puerta y la tapa del inodoro directamente con las manos y utilizá un trozo de papel para hacerlo. En estos casos, y aunque parezca exagerado, también podés usar guantes de látex desechables.

- Tené cuidado con lo que comés
Y, por supuesto, con lo que bebés. No consumas alimentos o bebidas que se vendan en puestos ambulantes aunque su aspecto resulte apetitoso y tengas hambre. También debés evitar las ensaladas y verduras crudas, pues pueden haber sido regadas o lavadas con agua contaminada. Por la misma razón, en el caso de las frutas, comé solo aquellas que peles vos mismo y, si las querés lavar antes, hacelo con agua mineral.
Bebé solo bebidas o agua envasadas, compradas en sitios que te ofrezcan garantías (a veces los vendedores ambulantes ofrecen botellas de agua que han rellenado ellos mismos); hasta para lavarte los dientes no está de más utilizar agua mineral.

- Practicá sexo seguro
La hepatitis, al igual que el sida y muchas otras enfermedades de transmisión sexual, también se puede contraer a través de las relaciones sexuales. Recordá que muchas personas son portadoras crónicas del virus de la hepatitis B, incluso aunque no estén enfermas y parezcan saludables. Así que si durante tu estancia mantenés relaciones sexuales con alguna persona residente en la zona donde la hepatitis es endémica (o con cualquiera que no conozcas bien), usá siempre preservativo para reducir el riesgo, y evitá prácticas como la penetración anal, el sexo oral, y cualquier otra que pueda ocasionar cortes o abrasiones que puedan incrementar el riesgo de infección.

- Evitá el contacto con sangre ajena
Te podés contagiar si entrás en contacto con sangre de una persona infectada con los virus de la hepatitis B o C. Por lo tanto, si es necesario ayudar a alguien que, por ejemplo, ha tenido un accidente y está sangrando, procurá que la sangre no te salpique, y lavate inmediatamente después.
En el caso de que el accidentado seas vos, rechazá tratamientos que incluyan inyecciones, cirugía y, sobre todo, transfusiones sanguíneas, a menos que sea estrictamente necesario, o estés seguro de que el centro sanitario y los materiales están correctamente esterilizados.

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