Algunas claves para saber si es confiable una información de salud vista en internet

Considerando que cualquiera puede escribir o publicar en internet, aportamos algunos criterios y preguntas para evaluar críticamente la información de salud que circula, antes de darla por cierta/compartirla.

 

1- ¿De dónde provino esta información?

¿Quién escribió/firma la nota? ¿Se indica si fue revisada por un médico o experto del área?  Si la información contiene alguna estadística, ¿los números provienen de una fuente de información confiable? ¿Hay algo en este sitio Web que parece expresar más la opinión de alguien que un hecho? Si es así, ¿esta opinión proviene de una persona o de una organización calificada?

 

2- ¿Qué tan actualizada es esta información?

La información relacionada con la salud está cambiando continuamente, por eso es importante saber si la nota está actualizada. Muchas páginas Web ponen la fecha cuando la página fue revisada o actualizada por última vez. Usualmente se puede encontrar esta fecha al final de la página. Si no se incluye se puede ver si la página tiene una línea que indica derechos de autor. Esto informa la fecha original cuando la información fue escrita. Si la página no ha sido revisada en el año anterior, puede ser conveniente buscar información que haya sido actualizada más recientemente.

 

3- ¿Quién es responsable del contenido de la página web?

Antes de creer en cualquier información relacionada con la salud es importante fijarse quién es responsable de la información que contiene el sitio. La forma más fácil para hacer esto es mirar en la página inicial del sitio. Si la página inicial no dice quién publica el sitio, al menos debería tener un apartado “Quienes somos” o “Acerca de este sitio”. Con frecuencia este enlace estará al final de la página inicial.

La información del sitio debe ser no comercial, sin fines de lucro o propaganda. Debe estar claro si el sitio recibe algún patrocinio o financiamiento, y en caso afirmativo, cuál es el papel del patrocinador en el contenido de los artículos.

 

4- La nota, ¿está basada en una investigación científica?

El artículo debería dar información sobre la evidencia científica que sustenta la noticia. Si no existe esa información, la noticia debe ser tomada con mucho cuidado. Lo mismo se aplica a investigaciones que todavía no fueron publicadas.

 

5- ¿Está basada en una reseña o "abstract" de un congreso?

Los resultados de estudios que se suelen presentar en congresos están con frecuencia en una etapa preliminar y todavía no fueron examinados con escrutinio por otros expertos de ese campo.

Además, las reseñas de congresos casi nunca dan detalles sobre la metodología de la investigación, con lo cual es difícil juzgar la fortaleza del estudio.

Cuando los estudios científicos fueron publicados en revistas especializadas, normalmente quiere decir que ya pasaron por una evaluación y escrutinio por parte de otros académicos, un proceso que da ciertas garantías de calidad.

 

6- ¿Se hicieron pruebas en humanos?

Con frecuencia, la 'cura milagrosa' del titular resulta que sólo fue probada en células de laboratorio o en animales. Los estudios en células y en animales son etapas iniciales de investigación que resultan cruciales y no deberían ser infravaloradas. Sin embargo, muchos fármacos que muestran resultados prometedores en células de laboratorio no funcionan en animales y muchas sustancias que parecen prometedoras en animales no funcionan en humanos.

 

7- ¿Con cuánta gente se hizo el estudio?

En general, cuanto más grande es el estudio más fiables son los resultados.

Los estudios pequeños pueden dejar atrás importantes diferencias porque carecen de potencial estadístico y además son más susceptibles de encontrar cosas "por casualidad".

Así que si un estudio se hizo sólo con unas cuantas personas, es importante tomar la información con cuidado.

 

8- ¿Tenía el estudio un grupo de control?

Existen muchos tipos diferentes de estudios para contestar a diferentes preguntas. Si la pregunta es sobre si un tratamiento o exposición a una sustancia tiene un efecto o no, entonces el estudio necesita tener un grupo de control, cuyos miembros hayan sido asignados aleatoriamente. Eso le permite a los investigadores comparar lo que le pasa a la gente que sigue el tratamiento con lo que le sucede a quienes no lo siguen.

Si el estudio no tiene un grupo de control, entonces es difícil atribuirle los resultados al tratamiento con certeza.

 

9- ¿Quién financió y quién condujo el estudio?

La mayoría de los experimentos hoy en día están financiados por los propios fabricantes del producto que se está estudiando, ya sea un fármaco, una crema de vitaminas o un alimento.

Eso significa que son una parte interesada en los resultados del estudio, algo que potencialmente podría afectar los hallazgos de los investigadores, ya sea de una manera más o menos consciente.

Pero eso no quiere decir que todas pruebas realizadas por los fabricantes o patrocinadores sean poco fiables.Muchos son muy buenos, pero es conveniente ver quién financió el estudio para descartar un potencial conflicto de intereses.

 

Fuentes:

http://www.bbc.com/mundo/noticias-40862309

https://es.familydoctor.org/salud-en-la-web-como-encontrar-informacion-c...

http://pediatrica.org/como-saber-si-la-informacion-de-salud-es-fiable/

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