Efemérides

Consejos a viajeros para prevenir la hepatitis

El riesgo de contraer una hepatitis vírica aumenta si nos desplazamos a ciertas zonas de países en vías de desarrollo, donde las condiciones higiénicas y sanitarias sean deficientes, pero es importante tener en cuenta que esta enfermedad infecciosa también puede esconderse tras la fachada de un hotel de lujo. Antes de viajar, por lo tanto, es conveniente tomar una serie de precauciones que disminuyan en lo posible los riesgos, ya que en el caso de la hepatitis producida por los virus B y C, la enfermedad puede volverse crónica y desembocar en patologías tan graves como la cirrosis y el cáncer de hígado.
La hepatitis A, por su parte, aunque es más leve (salvo en los casos raros en que provoca un fallo hepático fulminante) y no se cronifica, es una enfermedad endémica en algunas zonas del planeta. Se consideran países de riesgo: todos los de África, Asia y Oriente Medio, América Central y Caribe, el Este de Europa, y las islas del Pacífico a excepción de Australia.
A continuación te damos una serie de consejos para tener en cuenta:

- Vacunate
Aunque la vacuna de la hepatitis C todavía no está lista, sí están disponibles las vacunas contra los virus A y B. Antes de viajar a países donde la hepatitis A es endémica se recomienda la vacunación idealmente al menos cuatro semanas antes del viaje. Sin embargo, si el viaje es inesperado, actualmente se considera que una sola dosis de vacuna sigue siendo eficaz aunque se ponga el mismo día del inicio del viaje. La segunda dosis se administrará entre 6 y 12 meses después, para conseguir inmunidad duradera.
Actualmente la vacuna contra la hepatitis B está indicada en todos los bebés, pero la mayoría de los adultos no están vacunados, por lo que debés informarte al respecto si tenés pensado viajar a países con gran incidencia de la enfermedad, sobre todo si la estancia va a prolongarse, o el viaje implica el contacto estrecho con la población. La vacuna tiene una eficacia del 90% en adultos y adolescentes, se alcanzan niveles protectores a las dos semanas de la 2ª dosis, y el efecto dura al menos 10 años.

- Informate sobre tu lugar de destino
Antes de salir, siempre es conveniente conocer las características del país y, especialmente, de las zonas específicas que vas a recorrer; no solo para saber de antemano si se trata de áreas endémicas para ciertas enfermedades, sino también para averiguar los recursos sanitarios con los que podés contar en caso de contraer cualquier infección o sufrir un accidente como, por ejemplo, la mordedura de un animal o una herida con material susceptible de estar contaminado.

- Extremá la higiene
Especialmente en las manos. Lavarse las manos frecuentemente y secarlas con pañuelos o toallas de papel de un solo uso, sobre todo después de ir al baño, es una medida que debés seguir siempre, incluso aunque no viajes. El virus de la hepatitis A se transmite a través de alimentos o bebidas previamente contaminados con materia fecal, y también por un estrecho contacto con personas infectadas, favorecido por situaciones de hacinamiento y poca higiene.
Si no tenés más remedio que usar un baño cuya limpieza deje mucho que desear, evitá tocar la puerta y la tapa del inodoro directamente con las manos y utilizá un trozo de papel para hacerlo. En estos casos, y aunque parezca exagerado, también podés usar guantes de látex desechables.

- Tené cuidado con lo que comés
Y, por supuesto, con lo que bebés. No consumas alimentos o bebidas que se vendan en puestos ambulantes aunque su aspecto resulte apetitoso y tengas hambre. También debés evitar las ensaladas y verduras crudas, pues pueden haber sido regadas o lavadas con agua contaminada. Por la misma razón, en el caso de las frutas, comé solo aquellas que peles vos mismo y, si las querés lavar antes, hacelo con agua mineral.
Bebé solo bebidas o agua envasadas, compradas en sitios que te ofrezcan garantías (a veces los vendedores ambulantes ofrecen botellas de agua que han rellenado ellos mismos); hasta para lavarte los dientes no está de más utilizar agua mineral.

- Practicá sexo seguro
La hepatitis, al igual que el sida y muchas otras enfermedades de transmisión sexual, también se puede contraer a través de las relaciones sexuales. Recordá que muchas personas son portadoras crónicas del virus de la hepatitis B, incluso aunque no estén enfermas y parezcan saludables. Así que si durante tu estancia mantenés relaciones sexuales con alguna persona residente en la zona donde la hepatitis es endémica (o con cualquiera que no conozcas bien), usá siempre preservativo para reducir el riesgo, y evitá prácticas como la penetración anal, el sexo oral, y cualquier otra que pueda ocasionar cortes o abrasiones que puedan incrementar el riesgo de infección.

- Evitá el contacto con sangre ajena
Te podés contagiar si entrás en contacto con sangre de una persona infectada con los virus de la hepatitis B o C. Por lo tanto, si es necesario ayudar a alguien que, por ejemplo, ha tenido un accidente y está sangrando, procurá que la sangre no te salpique, y lavate inmediatamente después.
En el caso de que el accidentado seas vos, rechazá tratamientos que incluyan inyecciones, cirugía y, sobre todo, transfusiones sanguíneas, a menos que sea estrictamente necesario, o estés seguro de que el centro sanitario y los materiales están correctamente esterilizados.

Fuente

Hepatitis: Prevención y vacunación

Según datos de la OMS, solo una de cada 20 personas infectadas con hepatitis B o C conoce su situación, lo que facilita que esta enfermedad infecciosa siga extendiéndose por todo el mundo. La prevención es la mejor opción para evitarlo, y estas son algunas recomendaciones que debes tener en cuenta para prevenir un contagio de hepatitis:

- Mantener hábitos de higiene adecuados, evitar condiciones de hacinamiento e insalubridad.
- Fomentar la potabilización del agua de consumo, y evitar beber agua en zonas donde las condiciones sanitarias sean deficientes y no exista un control adecuado.
- Evitar compartir agujas, jeringuillas, etcétera; los toxicómanos pueden acudir a los centros sociales para recibir material esterilizado.
- No someterse a intervenciones estéticas (piercings, tatuajes, cirugías menores, etc.) en centros que no estén homologados.
- Mantener relaciones sexuales con protección.

Vacunación de la hepatitis
Actualmente existe y se aplica vacuna contra las hepatitis A y B; no existe aún vacuna contra la hepatitis C. La pauta de vacunación en adultos implica una dosis inicial y una dosis recordatorio a los 6-12 meses en el caso de la hepatitis A. La vacunación habitual de la hepatitis B incluye una dosis inicial, otra al mes, y otra a los seis meses. Existe una vacuna combinada frente al virus de la hepatitis A y la B, que se administra en tres dosis en el mes 0, 1 y 6. La pauta de vacunación en niños puede variar según el tipo de vacuna y la edad del paciente.
Se recomienda vacunarse contra la hepatitis A a todas aquellas personas que puedan tener contacto con individuos portadores del virus, enfermos de hemofilia, personal de guarderías, personal médico y paramédico, trabajadores en contacto con aguas residuales no depuradas, usuarios de drogas por vía parenteral, y personas con múltiples compañeros sexuales, así como a las personas que vayan a viajar a países en vías de desarrollo.
La vacuna contra la hepatitis B se aplica a los bebés recién nacidos, individuos sometidos a diálisis, enfermos renales, con hepatitis crónica, o portadores del virus del SIDA, personas que hayan estado en contacto con individuos portadores, usuarios de drogas por vía parenteral, y personas con múltiples parejas sexuales.

Fuente

14 de Junio: Día Mundial del Donante de Sangre

El 14 de junio es el Día Mundial del Donante de Sangre. Este año, la OMS centra la atención en la donación como acto solidario y altruista; y destaca los valores de empatía y generosidad implícitos en esta acción. Por eso, el lema de 2018 propone: Date a los demás. Dona sangre. Comparte vida.
La campaña tiene por objetivo visibilizar la importancia de la donación; las vidas que se salvan gracias a esta acción; motivar a los donantes a que sigan haciéndolo, así como también alentar a quienes aún nunca han donado a que lo hagan.

Requisitos generales:
- Tener entre 18 y 65 años.
- Pesar más de 50 kilogramos.
- Sentirse saludable.
- Concurrir con DNI, cédula de identidad o pasaporte.
- Descanso previo de por lo menos de seis horas.
- Se recomienda no concurrir en ayunas: tomar un desayuno liviano, con infusiones azucaradas o jugos de frutas; pero no consumir lácteos o alimentos grasos.

Además se puede donar sangre y plasma durante todo el año en el Banco de Sangre Provincial (Rosario de Santa Fe 374), de lunes a viernes, de 7.30 a 13.
Otros lugares en Córdoba donde también podés hacer una donación voluntaria de sangre son:
- Banco de Sangre Universidad Nacional de Córdoba. Enfermera Gordillo Gómez S/N (entre Bv. Enrique Barros y Av. Valparaíso), Ciudad Universitaria. De 7.30 a 15.30.
- Banco de Sangre de Córdoba. Viejo Hospital San Roque, Rosario de Santa Fe 374. De 7.30 a 13.
- Fundación Banco Central de Sangre. Caseros 1576. De 7,30 a 12,30.

 

Fuente

17 de Mayo: Día de la Hipertensión Arterial

¿Qué es?
La hipertensión arterial es una enfermedad frecuente que afecta a un tercio de la población adulta. Se produce por el aumento de la fuerza de presión que ejerce la sangre sobre las arterias de forma sostenida. Es una enfermedad que no da síntomas durante mucho tiempo y, si no se trata, puede desencadenar complicaciones severas como infarto de corazón, accidente cerebrovascular, daño renal y ocular, entre otras complicaciones. Se puede evitar si se controla adecuadamente.

¿Cuáles son sus causas?
Se desconoce el mecanismo de la hipertensión arterial más frecuente llamada “esencial", "primaria" o "idiopática" aunque existen factores que suelen estar presentes en la mayoría de las personas que la sufren. La herencia (padres o hermanos hipertensos), el sexo masculino, la edad, la obesidad, la ingesta de sal, el consumo excesivo de alcohol, el uso de algunos fármacos (incluso los de venta libre) y la poca actividad física o sedentarismo determinan la hipertensión.

¿Cómo se hace el diagnóstico?
La única manera de detectar la hipertensión es su medición. Muchas personas tienen la presión arterial elevada durante años sin saberlo. Existen dos medidas: la presión arterial sistólica (PAS) o máxima y la presión arterial diastólica (PAD) o mínima. Se considera presión arterial alta (hipertensión) cuando dicha medición máxima es mayor o igual a 140 y la mínima es de 90.

¿Cómo es el tratamiento?
La hipertensión, en la mayoría de los casos, no puede curarse pero si puede controlarse. Para lograrlo debe seguirse un tratamiento regular de por vida para bajar la presión y mantenerla estable. La medicación es sólo una parte de ese tratamiento. El médico también suele recomendar, si es necesario, una alimentación saludable para perder peso, no abusar del consumo de sal y alcohol y la importancia de realizar actividad física con regularidad.

Consejos para la persona con hipertensión:
- Reducir el peso corporal si tiene sobrepeso.
- Reducir el consumo de sal a 4-6 gramos al día.
- Reducir la ingesta de alcohol, que en las mujeres debe ser inferior a 140 gramos a la semana y en los hombres, inferior a 210 gramos.
- Realizar actividad física como pasear, correr moderadamente, nadar o andar en bicicleta, de 30 a 45 minutos, un mínimo de 3 veces por semana.
- Reducir el consumo de café.
- Consumir alimentos ricos en potasio como legumbres, frutas y verduras.
- Abandonar el hábito de fumar.
- Seguir una alimentación saludable rica en ácidos grasos poliinsaturados (pescado, maíz, soja, girasol, calabaza y nueces) y pobre en grasas saturadas (patatas fritas, productos de pastelería y grasa vacuna).

Si Ud. es hipertenso acuda o llame a un servicio de urgencias en caso de:
- Dolor de cabeza muy intenso y repentino.
- Dificultad para hablar y levantar un brazo o parálisis facial.
- Mareos o vértigo.
- Visión borrosa.
- Dolor en el pecho o sensación de falta de aire.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación

Virus del Papiloma Humano y Cáncer Cérvicouterino

Cifras y datos
• Los papilomavirus humanos (PVH) son muy comunes en todo el mundo.
• Hay más de 100 tipos de PVH, de los que al menos 13 son oncogénicos (también conocidos como de alto riesgo).
• Los PVH se transmiten principalmente por contacto sexual y la mayoría de las personas se infectan poco después de iniciar su vida sexual.
• Los cánceres cervicouterinos (CCU) son causados por infecciones de transmisión sexual por determinados tipos de PVH.
• Dos tipos de PVH (16 y 18) son los causantes del 70% de los CCU y de las lesiones precancerosas del cuello del útero.
• Además, hay estudios que asocian a los PVH con los cánceres de ano, vulva, vagina y pene.
• En muchos países se ha aprobado la vacunación contra los PVH 16 y 18.

Información general
Los papilomavirus humanos (PVH) son la causa de la infección vírica más común del tracto reproductivo. La mayoría de las mujeres y los hombres sexualmente activos contraerán la infección en algún momento de su vida y algunas personas pueden tener infecciones recurrentes.
El punto álgido en que hombres y mujeres contraen la infección es poco después del inicio de la vida sexual. Los PVH se transmiten por vía sexual, si bien no es necesario que haya una relación sexual con penetración para que se produzca la transmisión. El contacto directo con la piel de la zona genital es un modo de transmisión reconocido.
Hay muchos tipos de PVH y una gran mayoría de ellos no causa problemas. Por lo general, las infecciones por PVH suelen desaparecer sin ninguna intervención, unos meses después de haberse contraído, y alrededor del 90% remite al cabo de dos años. Un pequeño porcentaje de las infecciones provocadas por determinados tipos de PVH puede persistir y convertirse en cáncer.
El CCU es, con mucho, la enfermedad más frecuente entre las relacionadas con los PVH. Casi todos los casos de CCU pueden atribuirse a una infección por PVH.
Si bien los datos sobre cánceres anogenitales distintos al CCU son escasos, cada vez hay más estudios científicos que asocian los PVH con el cáncer de ano, vulva, vagina y pene. Aunque esos tipos de cáncer son menos frecuentes que el CCU, su asociación con los PVH hace que puedan prevenirse mediante estrategias de prevención primaria similares a las de este.
Los tipos de PVH no oncogénicos (en especial el 6 y el 11) pueden provocar verrugas genitales y papilomatosis respiratoria (enfermedad caracterizada por la aparición de tumores en las vías respiratorias que van de la nariz y la boca hasta los pulmones). Si bien esta enfermedad raramente es mortal, el número de recidivas puede ser considerable. Las verrugas genitales son muy frecuentes y muy contagiosas.
 

Signos y síntomas
La mayoría de las infecciones por PVH son asintomáticas o pasan desapercibidas, y se resuelven de forma espontánea. Sin embargo, las infecciones persistentes provocadas por determinados tipos de PVH (sobre todo el 16 y el 18) pueden dar lugar a lesiones precancerosas, que, si no se tratan, pueden evolucionar hacia un CCU, aunque ese proceso suele durar muchos años.
Los síntomas del CCU suelen aparecer únicamente cuando el cáncer está en una fase avanzada. Algunos de ellos son:
• sangrado vaginal irregular intermenstrual (entre periodos menstruales) o sangrado vaginal anormal después de haber tenido relaciones sexuales;
• dolor de espalda, piernas o pélvico;
• cansancio, pérdida de peso, pérdida de apetito;
• molestias vaginales o flujo vaginal oloroso;
• hinchazón de una sola pierna.
En fases más avanzadas pueden aparecer síntomas más graves.

Cómo evoluciona la infección por PVH hacia el CCU
Aunque la mayoría de las infecciones por PVH remitan por sí solas y la mayor parte de las lesiones precancerosas se resuelvan de forma espontánea, todas las mujeres corren el riesgo de que una infección por PVH se cronifique y de que las lesiones precancerosas evolucionen hacia un CCU invasivo.
En mujeres con un sistema inmunitario normal, el CCU tarda en desarrollarse de 15 a 20 años. Puede tardar de 5 a 10 años en mujeres con un sistema inmunitario debilitado, como las infectadas por VIH no tratadas.

Factores de riesgo que favorecen la persistencia de los PVH y su evolución hacia un CCU
• Inicio de las relaciones sexuales a temprana edad.
• Cambios frecuentes de pareja.
• Consumo de tabaco.
• Inmunodepresión (por ejemplo, las personas infectadas por el VIH corren un mayor riesgo de infección por PVH y padecen infecciones provocadas por un espectro más amplio de estos virus).

Detección del CCU
Las pruebas de detección del CCU se realizan en mujeres que no tienen síntomas y se sienten perfectamente sanas, con el fin de detectar lesiones precancerosas o cancerosas. Si en el cribado se detectan lesiones precancerosas, éstas pueden tratarse fácilmente para evitar que se desarrolle un cáncer. Esas pruebas también permiten detectar el cáncer en sus fases iniciales, en las que puede tratarse con un pronóstico de curación muy bueno.
Debido a que las lesiones precancerosas tardan muchos años en aparecer, se recomienda que todas las mujeres de edades comprendidas entre los 30 y los 49 años se sometan a pruebas de detección al menos una vez en la vida o incluso con más frecuencia. Las pruebas de detección únicamente permitirán reducir la mortalidad por CCU si se someten a ellas un porcentaje elevado de mujeres.

Actualmente, hay tres tipos diferentes de pruebas de detección:
• Citología convencional (prueba de Papanicolaou) y citología en base líquida.
• Inspección visual tras la aplicación de ácido acético.
• Pruebas de detección de tipos de PVH de alto riesgo.

Vacunación contra los PVH
En la actualidad existen dos vacunas que protegen contra los PVH 16 y 18, causantes del 70% de los casos de CCU, como mínimo. Las vacunas pueden conferir cierta protección cruzada frente a otros tipos de PVH menos comunes que también son causa de este cáncer. Una de las vacunas también protege contra los tipos 6 y 11, causantes de verrugas anogenitales.
Los resultados de los ensayos clínicos muestran que ambas vacunas son seguras y muy eficaces en la prevención de la infección provocada por PVH 16 y 18.
Las dos vacunas funcionan mejor si se administran antes de la exposición a los PVH. Por tanto, es preferible administrarlas antes del inicio de la vida sexual.
Las vacunas no sirven para tratar las infecciones por PVH ni las enfermedades asociadas, como el cáncer.
Algunos países han empezado a vacunar a los niños, dado que la vacuna previene distintos tipos de cáncer genital tanto en hombres como en mujeres; además, una de las dos vacunas disponibles también previene las verrugas genitales en ambos sexos. La OMS recomienda que se vacune a las niñas de edades comprendidas entre los 9 y los 13 años, ya que esta es la medida de salud pública más costo eficaz contra el CCU.
La vacunación contra los PVH no sustituye a las pruebas de detección del CCU. En los países donde se introduzca la vacuna, podría seguir siendo necesario crear programas de detección o afianzarlos.
Prevención y control del CCU: enfoque integral
La OMS recomienda la adopción de un enfoque integral para prevenir y controlar el CCU. Entre las medidas recomendadas por la Organización figura la aplicación de intervenciones a lo largo de la vida. El enfoque ha de ser multidisciplinar e incluir componentes como la educación y sensibilización de la comunidad, la movilización social, la vacunación, la detección, el tratamiento y los cuidados paliativos.
La prevención primaria comienza con la vacunación de las niñas de 9 a 13 años antes de que inicien su vida sexual.
Otras intervenciones preventivas recomendadas destinadas a chicos y a chicas, según proceda son:
• educar en materia de prácticas sexuales seguras y retrasar el inicio de la vida sexual;
• promover el uso de preservativos y suministrarlos a quienes ya hayan iniciado su vida sexual;
• advertir contra el consumo de tabaco, que a menudo comienza en la adolescencia y es un factor de riesgo importante de CCU y de otros tipos de cáncer;
• la circuncisión masculina.
Las mujeres que tengan actividad sexual deben someterse a partir de los 30 años a pruebas que permitan detectar células anormales o lesiones precancerosas en el cuello del útero.
En caso de que se requiriera tratamiento para eliminar las células anormales o las lesiones, se recomienda la aplicación de crioterapia (que permite destruir mediante congelación el tejido cervical anormal).
Si hay signos de CCU, las opciones disponibles para atajar un cáncer invasivo son la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia.
 

Fuente: OMS

Diabetes: La actividad física es importante

Hacer actividad física con regularidad es un aspecto clave del control de la diabetes, además de planear las comidas adecuadamente, tomar los medicamentos recetados y limitar el estrés.
Cuando hace actividad física, las células se vuelven más sensibles a la insulina, por lo que pueden funcionar más eficientemente. Durante el ejercicio, las células también extraen glucosa de la sangre mediante un mecanismo totalmente independiente de la insulina.
Por lo tanto, hacer ejercicio con regularidad puede reducir su nivel de glucosa y mejorar su nivel de A1C ( Hemoglobina Glicosilada). Cuando reduce su nivel de A1C, es posible que pueda tomar menos pastillas para la diabetes o usar menos insulina.
La actividad física también es importante para el bienestar general y puede ser beneficiosa en el caso de muchos otros problemas de salud.
• A1C: La prueba de hemoglobina glicosilada (HbA1c), es un examen de sangre para la Diabetes tipo 2 y prediabetes. Mide el nivel promedio de glucosa o azúcar en la sangre durante los últimos tres meses.

Beneficios
Actividad física con regularidad:
• Disminuye la presión arterial y el colesterol
• Reduce el riesgo de enfermedades del corazón y derrames
• Quema calorías y lo ayuda a bajar de peso o mantener su peso
• Aumenta su nivel de energía para las actividades de la vida cotidiana
• Ayuda a dormir mejor
• Disminuye el estrés
• Fortalece el corazón y mejora la circulación
• Fortalece los músculos y huesos
• Mantiene flexibles las articulaciones
• Mejora el equilibrio para evitar las caídas
• Reduce los síntomas de la depresión y mejora la calidad de vida

 

Fuente: Sociedad Americana de Diabetes

Diabetes y ejercicio físico

El ejercicio físico es una de las formas de tratamiento de la diabetes mellitus. El programa debe estar orientado a controlar la glucemia, el mantenimiento del peso ideal, mejorar la calidad de vida y evitar la aparición de posibles complicaciones. La práctica debe estar orientada al tipo diabetes:

1. Pacientes con diabetes mellitus tipo I (insulinodependiente)
El ejercicio puede aumentar la sensibilidad a la insulina en estos casos, aunque esto no implique un óptimo control de la diabetes de forma automática. Para conseguirlo a largo plazo, los pacientes deben desarrollar una actividad física diaria y teniendo en cuenta los siguientes factores: el momento del día en que se realiza, su duración e intensidad, los niveles de glucemia antes del ejercicio y el tipo y la dosis de insulina utilizada. Existen una serie de normas básicas a tener en cuenta antes de iniciar una sesión de ejercicio:
• Inyectar la insulina en grupos musculares que no se movilicen durante la práctica de ejercicio.
• Planificar el ejercicio para realizarlo de forma regular y a la misma hora cada día, preferiblemente durante las primeras horas de la mañana.
• Adaptarlo al horario de las comidas y de la acción de la insulina.
• Administrar una cantidad extra de hidratos de carbono antes o durante el ejercicio o reducir la dosis de insulina.
• Evitar los ejercicios en condiciones de calor o frío extremos y durante los periodos de descontrol metabólico.

2. Pacientes con “diabetes mellitus tipo II (no insulinodependiente)”
El programa regular de ejercicio es fundamental para el control glucémico. Además se ha comprobado que el deporte es efectivo para prevenir este tipo de diabetes, especialmente en aquellas personas con un alto riesgo de padecerla: individuos con sobrepeso, tensión arterial elevada y con antecedentes familiares de diabetes. También es importante seguir una dieta adecuada.
El ejercicio ideal
Una sesión debería constar de unos 10 a 20 minutos de estiramiento y de fuerza muscular, 5 minutos de calentamiento aeróbico (carrera suave), 15 a 60 minutos de ejercicio aeróbico a una intensidad apropiada y de 5 a 10 minutos de ejercicio de baja intensidad al acabar la práctica deportiva. Los deportes más recomendables son caminar, correr y montar en bicicleta, pero siempre hay que tener en cuenta el historial médico del paciente. Los diabéticos deben llevar un registro de entrenamiento y consultar siempre con su médico antes de realizar un ejercicio de forma continuada.

Beneficios de la práctica deportiva
• Aumenta la utilización de glucosa por el músculo.
• Mejora la sensibilidad a la insulina.
• Reduce las necesidades diarias de insulina o disminuye las dosis de antidiabéticos orales.
• Controla el peso y evita la obesidad.
• Mantiene la tensión arterial y los niveles de colesterol.
• Evita la ansiedad, la depresión y el estrés.
• Reduce la incidencia de enfermedades cardiovasculares.

Qué precauciones tomar
• Verificar la glucemia antes de la práctica deportiva:
  o Si es menor de 100 mg/dl, tomar un suplemento (fruta, galletas, bebidas energéticas) antes de hacer ejercicio
  o Si estás entre 100 y 150 mg/dl – 150 mg/dl, puedes hacer ejercicio sin riesgo.
  o Si es mayor de 250 mg/dl, deja el ejercicio para otro momento.
• Disminuir la dosis de insulina antes de la actividad.
• No te inyectes la insulina en una región muscular que vayas a exponer a gran esfuerzo.
• Evitar el ejercicio físico en el momento del pico máximo de acción de la insulina.
• Controlar la glucemia durante y después del ejercicio.
• Tomar un suplemento de hidratos de carbono durante ejercicios prolongados.
• Consumir líquidos -sobre todo agua- desde dos horas antes de empezar a ejercitarse y durante la práctica deportiva.
• Controla tu grado de deshidratación y la temperatura ambiente.
• Siempre que un diabético siga un programa regular de ejercicio (que favorece la tolerancia a la glucosa), se deben readaptar los tratamientos con fármacos y prever ciertas medidas dietéticas para evitar que durante su práctica surja algún episodio de hipoglucemia
• Evitar realizar ejercicio si la glucemia capilar es >250 mg/dl y existen indicios de cetosis en la sangre y la orina, o si la glucemia es superior a 300 mg/dl aunque no haya signos de cetosis. Es preferible esperar a que la situación de descompensación haya desaparecido para empezar a hacer deporte.
• Si aparece algún síntoma de hipoglucemia antes, durante y después del deporte, debe tomarse una cantidad adicional de hidratos de carbono de absorción rápida (como son los zumos, por ejemplo).
• Es aconsejable conocer el comportamiento de la glucemia en relación con los diferentes tipos de ejercicio físico.
• Algunos pacientes diabéticos pueden padecer complicaciones como arritmia durante la práctica de ejercicio.

 

Fuente: Fundación Española del Corazón

Día Munidal de la Diabetes 2017: Claves sobre lo que hay que hacer

Todas las mujeres con diabetes requieren un acceso asequible y equitativo a la atención y educación para manejar mejor su diabetes y mejorar su estado de salud.
Actualmente hay más de 199 millones de mujeres que viven con diabetes. Se prevé que esta cifra aumente a 313 millones en 2040.
-Dos de cada cinco mujeres con diabetes están en edad reproductiva, lo que representa más de 60 millones de mujeres en todo el mundo.
-La diabetes es la novena causa de muerte en mujeres a nivel mundial, que causa 2,1 millones de muertes por año.
-Las mujeres con diabetes tipo 2 son casi 10 veces más propensos a tener enfermedad coronaria que las mujeres sin la enfermedad.

Las mujeres con diabetes tipo 1 tienen un mayor riesgo de aborto involuntario temprano o tener un bebé con malformaciones.

Lo que hay que hacer
-Los sistemas de salud deben prestar la debida atención a las necesidades y prioridades específicas de las mujeres.
-Todas las mujeres con diabetes deben tener acceso a los medicamentos esenciales para la diabetes y tecnologías, educación para el autocuidado y la información que necesitan para lograr resultados óptimos para la diabetes.
-Todas las mujeres con diabetes deben tener acceso a servicios de planificación pre-concepción para reducir el riesgo durante el embarazo.
-Todas las mujeres y las niñas deben tener acceso a la actividad física para mejorar sus resultados de salud.

Las mujeres embarazadas necesitan un mejor acceso a la detección, atención y educación para lograr resultados positivos para la salud para la madre y el niño.

Lo que hay que hacer
-Tipo de estrategias de prevención de la diabetes 2 deben centrarse en la salud materna y la nutrición y otros comportamientos de salud antes y durante el embarazo, así como nutrición del lactante y primera infancia.
-Visitas de atención prenatal durante el embarazo deben ser optimizados para promoción de la salud en las mujeres jóvenes y la detección temprana de la diabetes y diabetes gestacional.
-La detección de la diabetes y diabetes gestacional debe integrarse en otras intervenciones y los servicios de salud materna a nivel de atención primaria de salud para asegurar la detección temprana, una mejor atención a las mujeres y reducir la mortalidad materna .
-Trabajadores de la salud deben ser entrenados en la identificación, tratamiento, gestión y seguimiento de la diabetes durante el embarazo.

Las mujeres y niñas son agentes claves en la adopción de estilos de vida saludables para mejorar la salud y el bienestar de las generaciones futuras.
-Hasta el 70% de los casos de diabetes tipo 2 podrían prevenirse mediante la adopción de un estilo de vida saludable.
-70% de las muertes prematuras en adultos se debe en gran parte a la conducta iniciada durante la adolescencia .
-Las mujeres, como madres, tienen una gran influencia sobre el estado de salud a largo plazo de sus hijos .
-La investigación ha demostrado que cuando las madres se les concede un mayor control sobre los recursos, que destinan más a los alimentos, la salud y la nutrición de los niños, y la educación .
-Las mujeres son los guardianes de la nutrición y hábitos de vida y por lo tanto tienen el potencial de impulsar la prevención desde el hogar y más allá.

Lo que hay que hacer
-Las mujeres y las niñas deben tener la facultad con un acceso fácil y equitativo a los conocimientos y recursos para fortalecer su capacidad para prevenir la diabetes tipo 2 en sus familias y mejor salvaguardar su propia salud.
-Promover oportunidades de ejercicio físico en las adolescentes , especialmente en los países en desarrollo, debe ser una prioridad para la prevención de la diabetes.

 

Fuente: FEDERACIÓN ARGENTINA DE DIABETES

Mujeres y Diabetes: “Nuestro derecho a un futuro saludable”

La Federación Internacional de Diabetes (FID) ha anunciado recientemente que el Día Mundial de la Diabetes 2017 se centrará en "Las mujeres y la diabetes", con el eslogan “Nuestro derecho a un futuro saludable”.

Información difundida por la Federación Internacional de Diabetes (FID):
• En la actualidad, hay más de 199 millones de mujeres viviendo con diabetes, y se calcula que este total aumentará hasta los 313 millones para 2040. Los roles de género y las dinámicas de poder influyen sobre la vulnerabilidad ante la diabetes, afectan el acceso a los servicios sanitarios y las conductas de búsqueda de atención sanitaria de las mujeres e intensifican los efectos de la diabetes sobre las mujeres.
• La diabetes es la novena causa principal de muerte entre mujeres en todo el mundo, causando 2,1 millones de muertes cada año. Fruto de las condiciones socioeconómicas, las niñas y las mujeres con diabetes se enfrentan a barreras en el acceso a una prevención costo efectiva, detección temprana, diagnóstico, tratamiento y atención, en especial en países en desarrollo.
• Las desigualdades socioeconómicas exponen a las mujeres a los principales factores de riesgo de la diabetes, los cuales incluyen una dieta y nutrición pobres, la inactividad física, el consumo de tabaco y el consumo perjudicial del alcohol.
• Dos de cada cinco mujeres con diabetes se encuentran en edad reproductiva, más de 60 millones de mujeres en todo el mundo. Las mujeres con diabetes tienen más dificultades para concebir y pueden tener dificultades en sus embarazos. Sin planificación preconcepcional, la diabetes tipo 1 y tipo 2 puede resultar en un riesgo significativamente más alto de mortalidad y morbilidad, tanto maternal como infantil.
• Aproximadamente uno de cada siete nacimientos se ve afectado por la diabetes gestacional (DMG), una amenaza grave e ignorada para la salud materna e infantil.
• Muchas mujeres con DMG sufren complicaciones relacionadas con el embarazo, incluyendo alta presión arterial, bebés con un peso elevado al nacer y partos difíciles. Un número importante de mujeres con DMG también desarrolla diabetes tipo 2, resultando en complicaciones y costes sanitarios adicionales.
• La estigmatización y discriminación que afrontan las personas con diabetes son particularmente pronunciadas en niñas y mujeres, las cuales arrastran una doble carga de discriminación, debido a su estado de salud y a las desigualdades perpetradas en sociedades dominadas por hombres. Estas desigualdades pueden disuadir a niñas y mujeres a buscar un diagnóstico y tratamiento, evitando que logren resultados sanitarios positivos.

Las mujeres y niñas deben ser capacitadas con conocimientos y recursos que refuercen su capacidad de prevenir o retrasar la aparición de la diabetes tipo 2, y ayuden a influenciar en la adopción de estilos de vida sanos que mejoren la salud y el bienestar de aquellos a su alrededor y las futuras generaciones.

La campaña del Día Mundial de la Diabetes 2017 promoverá la importancia de un acceso asequible y equitativo a las medicinas y tecnologías esenciales, educación para el autocontrol e información que requieren  todas las mujeres en riesgo o que viven con diabetes para que puedan conseguir resultados óptimos en su diabetes, y reforzar su capacidad de prevenir la diabetes tipo 2.

 

Fuente:  Federación Internacional de Diabetes

 

Semana Mundial de la Lactancia Materna 2017: Juntos podemos hacer que la lactancia materna sea sostenible

Las prácticas óptimas de lactancia materna benefician a todas las madres y los niños, independientemente de dónde viven o de su nivel de bienestar económico. En particular, se considera que la lactancia materna exclusiva es la piedra angular de la supervivencia y la salud infantil. No sólo proporciona todos los nutrientes necesarios para el crecimiento durante los primeros seis meses de vida, sino también la protección frente a muchas enfermedades infantiles que ponen en riesgo la vida, y protege frente a algunas enfermedades no transmisibles más tarde en la vida. La lactancia materna contribuye al desarrollo del niño, al logro educativo y al bienestar económico.
A pesar de tener tantos beneficios, en el mundo actual no hay un ambiente favorable para que las madres amamanten. Para sensibilizar y contribuir al cambio, el tema de este año de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra del 1 a 7 de agosto,  es "Juntos podemos hacer sostenible la lactancia materna".
Cuando pensamos en la lactancia materna, pensamos en la madre y su bebé. Sin embargo, la lactancia materna exitosa depende de un esfuerzo colectivo, ya que las razones por las que una mujer no amamanta a su bebé son múltiples. Por tanto, todos tenemos un papel que desempeñar, desde los miembros de la familia hasta los encargados de formular políticas.
La lactancia materna ha sido vista durante mucho tiempo más como una cuestión del ámbito personal que como una responsabilidad social colectiva. Sin embargo, las prácticas de lactancia están influenciadas por factores que van más allá de su alcance. Por ejemplo, las mujeres enfrentan obstáculos para amamantar debido a la limitada o inexistente protección de la maternidad, así como por la implacable promoción y comercialización por parte de la industria de sucedáneos de la leche materna.
En las Américas, menos del 32% de los bebés son amamantados exclusivamente en los primeros 6 meses de vida. Este promedio regional oculta los avances en países específicos, algunos de los cuales han logrado progresos considerables en el aumento de las tasas de lactancia materna exclusiva. También enmascara el desafío para otros, que muestran poco o ningún progreso. El trabajo colectivo a todos los niveles podría acelerar el cambio necesario para hacer realidad el derecho de cada bebé a ser amamantado y el de cada mujer de amamantar sus hijos.

Estrategias
Algunas de las iniciativas y estrategias que se pueden impulsar para lograrlo son:
- Fomentar actitudes sociales positivas al abordar las percepciones erróneas sobre la lactancia materna y considerar la lactancia como una norma social;
- Demostrar voluntad política incorporando la lactancia materna en programas para promover la salud materno-infantil y el desarrollo infantil, y prevenir las enfermedades no transmisibles e invertir en esos programas;
- Proteger la lactancia materna frente a la promoción agresiva de sucedáneos de la leche materna mediante la promulgación y el monitoreo del Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna (Código)
- Apoyar la lactancia en el lugar de trabajo, con la ratificación de la Convención 183 de la OIT
- Asegurarse que todos los servicios de maternidad cumplen con la iniciativa de Hospitales Amigos del Niño.

 

Fuente: OPS - OMS

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