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Día de la obstetricia y la embarazada.

Día de la obstetricia y la embarazada.

Día de la obstetricia y la embarazada.
Una oportunidad para reafirmar nuestro compromiso de trabajar fuertemente en la promoción y protección de los derechos humanos en el embarazo, parto y nacimiento.
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En nuestro país, cada 31 de agosto, se festeja el Día de la Obstetricia y la Embarazada para promover el rol fundamental que cumplen las parteras y los parteros en la salud de la mujer embarazada y el bebé recién nacido.
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¡Feliz día a todas las futuras mamás y a los profesionales de la obstetricia!

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Cómo cuidar los labios en invierno

Los labios secos y agrietados son comunes en la temporada invernal. La piel de la boca es extremadamente sensible a los factores climáticos: los rayos UV, el viento, la altitud y las bajas temperaturas.
María José Pelli, médica dermatóloga (MN 74095), indica que a esta zona es importante cuidarla todo el año, pero en invierno recomienda aumentar su protección con algunos cuidados básicos:

–Exfoliación suave: La especialista recomienda la aplicación de productos naturales para eliminar la capa de células muertas. Emulsiones en base a cítricos o semillas, o simplemente azucar y aceite de oliva son ideales para limpiar toda la zona. También se pueden exfoliar los labios con un algodón embebido en agua tibia, haciendo masajes circulares.

–Hidratación constante: Una vez libre de impurezas, el paso a seguir es la nutrición diaria. Se sugiere aplicar crema de cacao, bálsamos labiales de alta calidad o vaselina. Para lograr un resultado óptimo también se puede aplicar a la mañana una emulsión humectante con manteca de karité o aloe vera que posea propiedades reparadoras. Además es importante siempre secar bien los labios después de beber, recordando que la saliva no ayuda a la hidratación de los labios.

–Protección a toda hora: La exposición al sol sin cuidado acelera el proceso de fotoenvejecimiento. La protección solar es el mejor antiage, también en invierno.

Por último, la especialista resaltó que no conviene pintarlos si están lastimados o fisurados y alertó la necesidad de consultar a un especialista ante la aparición de manchas en los labios que cambien de forma, tamaño o color, o si alguna lesión pica, sangra o duele. También recurrir a un profesional si aparece una herida que no cura, una costra que vuelve a aparecer o una lesión nodular que no se va.

Fuente

 

Consejos a viajeros para prevenir la hepatitis

El riesgo de contraer una hepatitis vírica aumenta si nos desplazamos a ciertas zonas de países en vías de desarrollo, donde las condiciones higiénicas y sanitarias sean deficientes, pero es importante tener en cuenta que esta enfermedad infecciosa también puede esconderse tras la fachada de un hotel de lujo. Antes de viajar, por lo tanto, es conveniente tomar una serie de precauciones que disminuyan en lo posible los riesgos, ya que en el caso de la hepatitis producida por los virus B y C, la enfermedad puede volverse crónica y desembocar en patologías tan graves como la cirrosis y el cáncer de hígado.
La hepatitis A, por su parte, aunque es más leve (salvo en los casos raros en que provoca un fallo hepático fulminante) y no se cronifica, es una enfermedad endémica en algunas zonas del planeta. Se consideran países de riesgo: todos los de África, Asia y Oriente Medio, América Central y Caribe, el Este de Europa, y las islas del Pacífico a excepción de Australia.
A continuación te damos una serie de consejos para tener en cuenta:

- Vacunate
Aunque la vacuna de la hepatitis C todavía no está lista, sí están disponibles las vacunas contra los virus A y B. Antes de viajar a países donde la hepatitis A es endémica se recomienda la vacunación idealmente al menos cuatro semanas antes del viaje. Sin embargo, si el viaje es inesperado, actualmente se considera que una sola dosis de vacuna sigue siendo eficaz aunque se ponga el mismo día del inicio del viaje. La segunda dosis se administrará entre 6 y 12 meses después, para conseguir inmunidad duradera.
Actualmente la vacuna contra la hepatitis B está indicada en todos los bebés, pero la mayoría de los adultos no están vacunados, por lo que debés informarte al respecto si tenés pensado viajar a países con gran incidencia de la enfermedad, sobre todo si la estancia va a prolongarse, o el viaje implica el contacto estrecho con la población. La vacuna tiene una eficacia del 90% en adultos y adolescentes, se alcanzan niveles protectores a las dos semanas de la 2ª dosis, y el efecto dura al menos 10 años.

- Informate sobre tu lugar de destino
Antes de salir, siempre es conveniente conocer las características del país y, especialmente, de las zonas específicas que vas a recorrer; no solo para saber de antemano si se trata de áreas endémicas para ciertas enfermedades, sino también para averiguar los recursos sanitarios con los que podés contar en caso de contraer cualquier infección o sufrir un accidente como, por ejemplo, la mordedura de un animal o una herida con material susceptible de estar contaminado.

- Extremá la higiene
Especialmente en las manos. Lavarse las manos frecuentemente y secarlas con pañuelos o toallas de papel de un solo uso, sobre todo después de ir al baño, es una medida que debés seguir siempre, incluso aunque no viajes. El virus de la hepatitis A se transmite a través de alimentos o bebidas previamente contaminados con materia fecal, y también por un estrecho contacto con personas infectadas, favorecido por situaciones de hacinamiento y poca higiene.
Si no tenés más remedio que usar un baño cuya limpieza deje mucho que desear, evitá tocar la puerta y la tapa del inodoro directamente con las manos y utilizá un trozo de papel para hacerlo. En estos casos, y aunque parezca exagerado, también podés usar guantes de látex desechables.

- Tené cuidado con lo que comés
Y, por supuesto, con lo que bebés. No consumas alimentos o bebidas que se vendan en puestos ambulantes aunque su aspecto resulte apetitoso y tengas hambre. También debés evitar las ensaladas y verduras crudas, pues pueden haber sido regadas o lavadas con agua contaminada. Por la misma razón, en el caso de las frutas, comé solo aquellas que peles vos mismo y, si las querés lavar antes, hacelo con agua mineral.
Bebé solo bebidas o agua envasadas, compradas en sitios que te ofrezcan garantías (a veces los vendedores ambulantes ofrecen botellas de agua que han rellenado ellos mismos); hasta para lavarte los dientes no está de más utilizar agua mineral.

- Practicá sexo seguro
La hepatitis, al igual que el sida y muchas otras enfermedades de transmisión sexual, también se puede contraer a través de las relaciones sexuales. Recordá que muchas personas son portadoras crónicas del virus de la hepatitis B, incluso aunque no estén enfermas y parezcan saludables. Así que si durante tu estancia mantenés relaciones sexuales con alguna persona residente en la zona donde la hepatitis es endémica (o con cualquiera que no conozcas bien), usá siempre preservativo para reducir el riesgo, y evitá prácticas como la penetración anal, el sexo oral, y cualquier otra que pueda ocasionar cortes o abrasiones que puedan incrementar el riesgo de infección.

- Evitá el contacto con sangre ajena
Te podés contagiar si entrás en contacto con sangre de una persona infectada con los virus de la hepatitis B o C. Por lo tanto, si es necesario ayudar a alguien que, por ejemplo, ha tenido un accidente y está sangrando, procurá que la sangre no te salpique, y lavate inmediatamente después.
En el caso de que el accidentado seas vos, rechazá tratamientos que incluyan inyecciones, cirugía y, sobre todo, transfusiones sanguíneas, a menos que sea estrictamente necesario, o estés seguro de que el centro sanitario y los materiales están correctamente esterilizados.

Fuente

Hepatitis: Prevención y vacunación

Según datos de la OMS, solo una de cada 20 personas infectadas con hepatitis B o C conoce su situación, lo que facilita que esta enfermedad infecciosa siga extendiéndose por todo el mundo. La prevención es la mejor opción para evitarlo, y estas son algunas recomendaciones que debes tener en cuenta para prevenir un contagio de hepatitis:

- Mantener hábitos de higiene adecuados, evitar condiciones de hacinamiento e insalubridad.
- Fomentar la potabilización del agua de consumo, y evitar beber agua en zonas donde las condiciones sanitarias sean deficientes y no exista un control adecuado.
- Evitar compartir agujas, jeringuillas, etcétera; los toxicómanos pueden acudir a los centros sociales para recibir material esterilizado.
- No someterse a intervenciones estéticas (piercings, tatuajes, cirugías menores, etc.) en centros que no estén homologados.
- Mantener relaciones sexuales con protección.

Vacunación de la hepatitis
Actualmente existe y se aplica vacuna contra las hepatitis A y B; no existe aún vacuna contra la hepatitis C. La pauta de vacunación en adultos implica una dosis inicial y una dosis recordatorio a los 6-12 meses en el caso de la hepatitis A. La vacunación habitual de la hepatitis B incluye una dosis inicial, otra al mes, y otra a los seis meses. Existe una vacuna combinada frente al virus de la hepatitis A y la B, que se administra en tres dosis en el mes 0, 1 y 6. La pauta de vacunación en niños puede variar según el tipo de vacuna y la edad del paciente.
Se recomienda vacunarse contra la hepatitis A a todas aquellas personas que puedan tener contacto con individuos portadores del virus, enfermos de hemofilia, personal de guarderías, personal médico y paramédico, trabajadores en contacto con aguas residuales no depuradas, usuarios de drogas por vía parenteral, y personas con múltiples compañeros sexuales, así como a las personas que vayan a viajar a países en vías de desarrollo.
La vacuna contra la hepatitis B se aplica a los bebés recién nacidos, individuos sometidos a diálisis, enfermos renales, con hepatitis crónica, o portadores del virus del SIDA, personas que hayan estado en contacto con individuos portadores, usuarios de drogas por vía parenteral, y personas con múltiples parejas sexuales.

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14 de Junio: Día Mundial del Donante de Sangre

El 14 de junio es el Día Mundial del Donante de Sangre. Este año, la OMS centra la atención en la donación como acto solidario y altruista; y destaca los valores de empatía y generosidad implícitos en esta acción. Por eso, el lema de 2018 propone: Date a los demás. Dona sangre. Comparte vida.
La campaña tiene por objetivo visibilizar la importancia de la donación; las vidas que se salvan gracias a esta acción; motivar a los donantes a que sigan haciéndolo, así como también alentar a quienes aún nunca han donado a que lo hagan.

Requisitos generales:
- Tener entre 18 y 65 años.
- Pesar más de 50 kilogramos.
- Sentirse saludable.
- Concurrir con DNI, cédula de identidad o pasaporte.
- Descanso previo de por lo menos de seis horas.
- Se recomienda no concurrir en ayunas: tomar un desayuno liviano, con infusiones azucaradas o jugos de frutas; pero no consumir lácteos o alimentos grasos.

Además se puede donar sangre y plasma durante todo el año en el Banco de Sangre Provincial (Rosario de Santa Fe 374), de lunes a viernes, de 7.30 a 13.
Otros lugares en Córdoba donde también podés hacer una donación voluntaria de sangre son:
- Banco de Sangre Universidad Nacional de Córdoba. Enfermera Gordillo Gómez S/N (entre Bv. Enrique Barros y Av. Valparaíso), Ciudad Universitaria. De 7.30 a 15.30.
- Banco de Sangre de Córdoba. Viejo Hospital San Roque, Rosario de Santa Fe 374. De 7.30 a 13.
- Fundación Banco Central de Sangre. Caseros 1576. De 7,30 a 12,30.

 

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Claves para detectar el hipotiroidismo

La OMS estableció que el 25 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Tiroides. La glándula tiroides es una de las encargadas de regular el funcionamiento del organismo, tiene forma de mariposa y se encuentra ubicada en la base del cuello. Produce hormonas (levotiroxina y triyodotironina) tiroideas (T3 y T4) al torrente sanguíneo, que tienen una acción muy amplia sobre la mayoría de los tejidos del organismo, siendo también importantes para el crecimiento y el desarrollo del sistema nervioso central.
La carencia de estas hormonas lleva, entre otras alteraciones, a los siguientes síntomas que forman parte de lo que se denomina Hipotiroidismo:
    * Cansancio
    * Somnolencia
    * Aumento de peso
    * Sequedad de la piel
    * Caída del cabello
    * Intolerancia al frío
    * Irregularidades en el ciclo menstrual
    * Baja frecuencia cardíaca

Las principales causas del hipotiroidismo corresponden a una enfermedad autoinmune (el sistema inmunitario deja de reconocer a la glándula como propia y la ataca), a deficiencia de iodo en ciertas áreas, a la ausencia de glándula por resección quirúrgica o al tratamiento con radioiodo.

 

¿A quiénes afecta?
El hipotiroidismo es más frecuente en mujeres. Se estima que la relación mujer/hombre es aproximadamente 10 a 1. La prevalencia aumenta en personas mayores de 50 años, aunque ningún grupo de edad está exento de tener esta enfermedad.
La población mayor debe controlarse por un especialista en endocrinología, porque muchas veces se intenta normalizar los valores de TSH (la hormona indicadora de Tiroides) con medicación, como se hace con pacientes más jóvenes, pero no se toma en cuenta que después de los 65 años, el riesgo de padecer una enfermedad coronaria es alto. En este grupo de edad, puede dispararse una alteración del ritmo cardíaco que se produce debido a un exceso del nivel hormonal. Por lo tanto, es el especialista quien debe evaluar cada caso.
Una vez diagnosticado, debe iniciarse el tratamiento del hipotiroidismo mediante el reemplazo con hormona tiroidea, ya que permite sustituir de manera adecuada el déficit que sufre la glándula tiroides. El endocrinólogo determina cuál es la dosis de Levotiroxina exacta que debe recibir cada paciente. Dado que es un tratamiento a largo plazo, el cumplimiento diario del mismo es de fundamental importancia.

 

¿Cómo se detecta?
En todos los recién nacidos es obligatorio por ley descartar el hipotiroidismo a través de la extracción de sangre del talón entre el segundo y tercer día de vida.
En el adulto, el interrogatorio, el examen físico que incluye la detección de bocio y un sencillo análisis de sangre para la determinación de TSH (hormona que estimula a la tiroides) permitirán, por lo general, establecer el diagnóstico.
Existen, de ser necesarios, otros estudios adicionales para evaluar la estructura de la glándula tiroides, particularmente la ecografía.

 

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Tabaquismo: Consejos para dejar de fumar

Hay muchas maneras de dejar de fumar. También hay muchos recursos para ayudarte. Tus familiares, amigos y compañeros de trabajo pueden servir de apoyo. Pero para tener éxito tenés que tener el deseo de dejar de fumar. La mayoría de las personas que fueron capaces lo intentó al menos una vez sin éxito en el pasado. Tratá de no ver los intentos pasados como fracasos sino como experiencias de aprendizaje.
Los síntomas comunes al dejar de fumar, denominados como "abstinencia", incluyen:
    * Un intenso deseo de nicotina.
    * Ansiedad, tensión, inquietud, frustración o impaciencia.
    * Dificultad para concentrarse.
    * Somnolencia o problemas para dormir.
    * Dolores de cabeza.
    * Incremento del apetito y aumento de peso.
    * Irritabilidad o depresión.

La intensidad de los síntomas dependerá de por cuanto tiempo fumaste y la cantidad de cigarrillos que fumabas.

¿TE SENTÍS LISTO PARA DEJAR DE FUMAR?
- Primero fijá la fecha en la que vas a dejar de fumar por completo. Unos días antes podés comenzar a reducir el consumo de cigarrillos.
- Hacé una lista de las razones por las cuales querés dejar el tabaco. Incluí los beneficios tanto a corto como a largo plazo.
- Identificá los momentos en los que sos más propenso a fumar. Por ejemplo, ¿cuando estás estresado o deprimido?, ¿cuando salís con amigos?, ¿cuando estás tomando café o alcohol?, ¿cuando estás aburrido?, ¿inmediatamente después de una comida o de tener relaciones sexuales?, ¿durante un descanso en el trabajo?, etc.
- Comunicale a todos tus amigos, familiares y compañeros de trabajo tu plan para dejar de fumar, informales la fecha. Puede ayudar el hecho de que ellos sepan por lo que vas a pasar, sobre todo ante los cambios de humor.
- Deshacete de todos tus cigarrillos justo antes de la fecha en la que vas a dejar de fumar y limpiá todo lo que huela a humo, como ropa y muebles.

HACÉ UN PLAN
- Planeá lo que vas a hacer en lugar de fumar en los momentos en los que sos más propenso a hacerlo.
- Sé lo más específico posible. Por ejemplo, si en el pasado fumabas mientras tomabas una taza de café, ahora tomá té. Es posible que el té no desencadene el deseo de un cigarrillo. O, cuando te sientas estresado, da un paseo en lugar de fumar un cigarrillo.
- Encontrá actividades que ocupen tus manos y tu mente pero que no sean agotadoras ni engordadoras. Los juegos de computadora, las manualidades y hacer crucigramas pueden ayudar.
- Si normalmente fumás después de comer, buscá otras formas de finalizar una comida. Por ejemplo comiendo una fruta o dando un paseo (una buena distracción que también quema calorías).

CAMBIÁ TU ESTILO DE VIDA
- Hacé otros cambios en tu estilo de vida. Cambiá tu horario y hábitos diarios. Comé a horas diferentes o consumí varias comidas pequeñas en lugar de cuatro grandes. Sentate en una silla diferente o incluso en una habitación diferente.
- Satisfacé tus hábitos orales en formas diferentes. Podés comer apio u otro refrigerio bajo en calorías, masticar chicle sin azúcar, etc.
- Hacé más ejercicio. Caminá o andá en bicicleta. El ejercicio ayuda a aliviar las ganas de fumar.

ESTABLECÉ ALGUNAS METAS
- Establecé metas para dejar de fumar a corto plazo y recompensate cuando las logres. Todos los días podés poner en un frasco el dinero que normalmente gastabas en cigarrillos y luego gastar ese dinero en algo que te guste.
- Tratá de no pensar en todos los días que te esperan sin fumar. Tomá las cosas un día a la vez.
- Una sola pitada o un cigarrillo pueden hacer que el deseo por fumar sea más fuerte, sin embargo es normal cometer errores. Así que aun si fumaste un cigarrillo, no necesitás fumar el próximo.

OTROS CONSEJOS
- Inscribite a un programa para dejar de fumar. Los hospitales, departamentos de salud, centros comunitarios y lugares de trabajo frecuentemente ofrecen este tipo de programas.
- Preguntele a tu farmacéutico o proveedor de atención médica sobre medicamentos que te pueden ayudar a dejar la nicotina y que eviten que recaigas. Estos incluyen los parches de nicotina, chicles y otros tratamientos. Ciertos medicamentos con receta médica también pueden ayudar a disminuir los deseos de nicotina y otros síntomas de abstinencia.

 

Fuente

Difarma